Nuestro proposito
1. LA ADORACIÓN (Sal.95:6; Ef.5:18-10; Col.3:16; Apc.4:11)
La adoración es la primera prioridad de la iglesia y consiste en tributar a Dios la honra que se merece y expresar verbalmente nuestra alabanza y asombro ante su persona. El desea ante todo que lo adoremos (Juan 4:23).
La adoración ha de estar centrada en Cristo, su Persona y su Obra, y debe ser una experiencia festiva, dando lugar a la libertad del espíritu Santo, siguiendo siempre el principio de hacerlo todo “decentemente y con orden”, (1ª Cor.14:40).

2. EL SERVICIO ( Mat.25:31-46; Mar.10:45; Ef.4:12)
Adoración y servicio son conceptos que van muy unidos. “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”, (Mat.4:10). La Iglesia existe para servir a las personas.
Todos los cristianos, sin excepción alguna, son llamados al ministerio o servicio. Este no es privilegio de unos pocos y todos debemos encontrar algo que hacer sobre la base de nuestros dones y capacidades. El servicio a Dios debe ser entendido como un estilo de vida y no solo como algo que realizamos en un lugar y a una hora determinada.

3. LA COMUNIÓN (Hch.2:42 ss; Rom.12:4-8; Heb.10:24-25)
Esta gira en torno a la comunicación y a la experiencia de vida en común. Es sólo cuando nos hablamos, nos escuchamos y nos servimos “los unos a los otros”, que se desarrollan y maduran las relaciones fraternales. Entendemos además que esta relación es vital “para que el mundo crea” y que la iglesia sea una verdadera “comunidad de discípulos”,(Jn.13:35).
Los cristianos somos así llamados a pertenecer, no tan solo a creer. El bautismo no solo es un símbolo de salvación, sino también un símbolo de comunión.

4. LA ENSEÑANZA (Mat.28:20; Ef.4:12-13; Col.1:28) La enseñanza bíblica tiene que ver propiamente con la educación y formación cristiana, con todas y cada una de las áreas de la vida del ser humano. Debe incluir por tanto, el pensamiento y los sentimientos; la mente, el corazón y la voluntad, el alma y el espíritu, la reflexión y la acción. Se trata, en definitiva, de alcanzar el desarrollo integral de las personas según sus edades, necesidades y circunstancias, dónde cada uno aprenda a pensar bíblicamente y a “construir puentes” entre el mundo de la Biblia y el mundo de hoy, para poder así explicar su fe.

5. LA MISIÓN ( Mat.28:19-20; Mar.16:15;Luc.24:47-49).
El hombre y la mujer, “creados a la imagen de Dios” (Gen.1:27), somos seres espirituales y sociales, creados también para vivir en comunión con Dios y el prójimo. Entendemos que el amor a Dios es inseparable del amor al prójimo, pues de éstos dos mandamientos –dijo Jesús- dependen toda la ley y los profetas, (Mat.22:20). Nuestra misión por tanto, tiene que ver con la transformación de la persona por el poder del Evangelio de modo que ésta glorifique a Dios en todas las facetas de su vida, tanto en lo espiritual como en lo material, tanto en lo físico como en lo psíquico, tanto en lo personal como en lo social, tanto en lo privado como en lo público. La misión de Dios es restaurar al hombre para que vuelva a ser íntegro (entero), y poder así relacionarse debidamente con Dios mismo, el prójimo y el orden creado.

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