LA FAMILIA es importante
“La madre y los hermanos de Jesús acudieron adonde él estaba, pero no pudieron acercársele porque había mucha gente. Alguien avisó a Jesús: tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren verte. Él contestó: los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, ésos son mi madre y mis hermanos”
Evangelio S. Lucas 8:19-21

• Hoy más que nunca, el matrimonio y la familia son objeto de mucha discusión y debate. Algunos la consideran como una institución creada para el bien de la sociedad. Otros lo han interpretado como un “accidente histórico”. Algunos lo ven como la raíz de todos los males y como algo que hay que eliminar.
• Lo cierto es que la sociedad ha cambiado mucho y el modelo tradicional de familia, también. Cada vez más personas optan por permanecer solteras y muchas de las que se casan terminan separándose. Hay familias numerosas, familias de hecho, familias sin hijos y familias con un solo progenitor.
• Sin embargo, y más allá de las estructuras familiares, Jesús aquí nos habla de la importancia de la familia. La madre y los hermanos de Jesús lo buscan y quieren verle. Vemos una sana preocupación que la madre y los hermanos de Jesús tenían hacia él.
La familia es importante porque Dios da importancia a la familia. Desde una perspectiva bíblica, el matrimonio y la familia pertenecen al orden de la creación (Génesis 1 y 2). Al decir esto estamos asegurando su permanencia, porque cuando Dios creó al hombre y a la mujer, creó a la humanidad en su conjunto. Y cuando la Biblia habla de la humanidad no habla del individuo, sino de la familia.
La familia es importante porque el AT comienza con la historia de una familia, la de Abram, a través de la cual serían benditas todas las familias de la tierra (Génesis 12: 3).
• La familia es importante porque la primera página del NT presenta a Jesús, el Mesías, como miembro de una familia. Mucho de su ministerio público estuvo dirigido a la familia y enseñó claramente que el cuarto mandamiento de honrar padre y madre, permanecía válido aun por encima de las obligaciones religiosas. El nos enseñó a llamar a Dios “Padre nuestro” y en la cruz se preocupó de la seguridad de su madre, encargándosela a su discípulo amado.
La familia es importante porque los mismos apóstoles eran hombres de familia y Pablo mismo, que prefirió permanecer solo por causa del evangelio, honró el matrimonio y la familia de otros.
La familia es importante, porque tú y yo formamos parte de una familia. No importa que clase de familia sea, porque no existe la familia perfecta. A través de los tiempos y en las distintas culturas, la familia ha tomado diversas formas y ha experimentado muchos cambios, pero jamás ha desaparecido porque la familia es importante.
• La familia es importante por estas y otras muchas razones. A la luz del texto bíblico que hemos leído, descubrimos que lo más importante no es la “familia cultural” de la cual formamos parte por parentesco o lazos de sangre, sino que lo más importante es llegar a formar parte de la familia de Dios.
• El lazo que une a Jesús con su “familia cultural” estuvo a punto de romperse cuando dijo que el verdadero parentesco no se define biológicamente, pues Jesús considera miembros de su familia a los que comparten su visión y actúan en consecuencia.
• Cuando nos entregamos a Cristo, entramos a formar parte de una familia cuyas fronteras abarcan toda la tierra, lo cual es algo que compensa con creces todas las pérdidas que hayamos podido sufrir.
• Mi familia cultural es cada vez más pequeña. Entre otras cosas porque ya no tengo padres y tan solo tengo un hermano. Pero mi familia espiritual es cada vez más grande, pues tengo padres y madres; hijos, hermanos y hermanas que ahora forman parte de la familia de la fe.
• Cuando nos entregamos a Cristo, tenemos a Dios como Padre, y una familia que ora unida, jamás será vencida. Además de esto, contamos con la Palabra de Dios y la ayuda de otras personas.
• La presencia de Cristo en nuestras vidas hace que la familia sea diferente, donde ahora es posible pasar de la soledad a la compañía; de la tristeza a la alegría y de la confrontación a la reconciliación y armonía. Jesús quiere hacer de nosotros una nueva familia.
• Dice el evangelio que “el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido”. Jesús ha venido a buscarte a ti y a salvar tu matrimonio y tu familia. En el evangelio encontramos una serie de parábolas, que nos hablan de personas y objetos que se perdieron: “la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido”. Y encontramos que todas estas parábolas nos presentan la misma escena: la emoción de un reencuentro que termina con una gran manifestación de júbilo. Y Dios hace fiesta cada vez que una persona o una familia regresa a la casa del Padre, comenzando en ellos un proceso nuevo de restauración.

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