¡VIVA LA BIBLIA!
Cuando decimos: “conoce la Biblia” deberíamos plantearnos ¿Qué es conocer la Biblia? y si conocerla es necesario para nuestra vida.

Conocerla no es sólo haber recorrido sus páginas de la primera a la última; ni siquiera citarla de memoria. Conocerla es penetrar en su poder, es desgranar su mensaje, es sentir que nos resulta irresistible. Es percibir cómo nos traspasa, cómo está escrita para nosotros, cómo nos aclara conceptos, nos amplía horizontes y abre caminos insospechados.

Aun así, falta un paso imprescindible una vez que vamos conociendo lo que Dios expresa en su Palabra: rendirnos ante su voluntad. Voluntad, la de Dios, que siempre está pretendiendo mejorar nuestra existencia, dar su toque de gracia a nuestra forma de vivir. Vivir la Biblia es vivir en permanente dependencia de la generosidad de nuestro Creador. Vivir la Biblia es convertirnos en una persona mejor; no a los ojos del mundo, sino a la medida de los deseos divinos.

La Biblia nos dice sin rodeos lo que quizá nadie se atreve a decirnos: nos señala nuestros defectos. Al tiempo, nos consuela cuando tenemos heridas profundas, diluye nuestros enfados, derrite nuestro mal genio. Es el agua clara que refleja nuestro rostro sin maquillajes, es fuente inagotable de la sabiduría. Todos sus consejos son excelentes.

Pero no podemos sólo usarla como un talismán, para sacar provecho de su canto dulce y reparador; si tiene poder para eso, también debemos dejar que tenga poder en nuestras vidas para convertirlas en puro diamante.

La Biblia es portadora de vida, nos habla de una nueva vida en Cristo. Es la oportunidad que todo ser humano espera, la de poder empezar sin nuestros defectos y sin nuestras cargas. Esa nueva vida ya concedida, por el amor derramado en la cruz, tiene que crecer en conocimiento y práctica. Esa trasformación paulatina, día a día, procede del alimento único que es la Biblia, la Palabra de Dios, del ejemplo vivo que es Jesucristo, la Palabra Encarnada y de la puesta en práctica de cada uno de sus preceptos en nuestro día a día.

Lola Calvo
Comunicación y desarrollo

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